
Estoy de vuelta más rápido de lo que decidí partir, y es que vivir en un buron de gente tan peculiar como peligrosa, me convierte en un ser loco, excéntrico y amante de los extremos...
Pasé unos días con un antiguo huésped, tan recordado como olvidado, fué él quien me invitó a sumergirme en el plácido mundo de la monotonía, de las sonrisas ausentes y los focos que alumbraban mis errores, mis bajezas y lo poco o más bien nada que mis ojos observaban ultimamente...
Sigo pensando que veo...
Y hay luz ahora y cosas que ver, y gente que ver, y una ventana que ofrece, rutinaria y mal oliente, un paisaje de colores (creo que son colores) y sigo sin ver...
Quiero algo que me sorprenda por más de lo que dura un ocaso, por más de lo que dura un segundo, por más que un gesto vestido de buenas intenciones, quiero algo que sea capaz de devolverme el olfato, la vista y hasta el gusto...
Quiero volver a leer el idioma de un parpadeo, quiero reirme a carcajadas, quiero... quiero... quiero...
Mi huésped lo único que hacía era escuchar, al parecer con esa expresión calmada e inofensiva, me miraba tratando de buscar la manera de decir que necesito un especialista.... me miraba tratando de entender y liberarme...
pero, liberarme de quién???...
de mi????

