Con hálito a cepas longevas de exportación,
Con un Malboro en la mano,
Me mira haciendo alusión a su estado solitario, sumido en aquella mecedora de mimbre algo desaliñada pero todavía vigente.
Me senté a su lado y se puso a tararear algo así:
“Amor a dios, no se puede continuar, ya la magia terminó, ahora tengo que marchar…”
No pude evitar reír…
Apagó el cigarrillo, y extendió su mano hacia mí…
No creo que tengas ganas de escuchar a este viejo, me dijo algo irónico y movedizo.
Por qué no? Cuál es la razón de la desilusión ahora?
Desilusión? No se trata de eso… se trata del hoy, de lo que fui y de lo que los años no me van a permitir llegar hacer, de eso se trata.
Lo abracé en silencio…
Nadie en la tierra, hace todo lo que puede, si no lo que quiere hacer… todavía hay tiempo, mientras haya vida…
Me mira y me dice: te sabes la canción?
Cuál?
Y se pone a tararear como en un principio: “Será mejor, seguir nuestra soledad, si hoy el cielo se cubrió, quizás mañana brille el sol”…