La energía se había acabado... y a lo dulce se le caian los ojos de sueño, ahí estaba... lleno de letras y envuelto de niños...
Y tuve la necesidad de ir a verlo... y sin querer me sumí en lo inmenso, recorriendo la distancia... y al fin lo encontré..
Solo, sentado bajo un arcoíris de estrellas...su mirada en silencio que se contrastaba paradójicamente con los ecos de los pasillos en los que pasa su vida...
Sumido en mi ilusión... quize hablarle, pero me perdí en sus ojos y decidí que mejor más tarde me sentaría a su lado y le hablaría del aleteo de las mariposas, del tifón que me carcome la desilusión y me impulsa a enfrentarme a una metamorfosis que endulsa mis días, mis horas, mis segundos... mi ahora..
Me paré en frente, y mi mano sin piedad temblaba, mientras transpasaba su pecho... sentía el calor de su aura, de su energía, de su sangre... acallar el ardor de la herida.
Quería quedarme con él..
pero no podía..
tenía que volver... a si que sin pensarlo..
lo abracé, besé su frente... abrí los ojos..
y ya estaba de vuelta... la luz enceguecía mis ojos, que ya nisiquiera cumplían conmigo su función..
se habián quedado velando el poco rato de sueño... que pudo tener esa noche...
Lo prometido es deuda torero... lo prometido es deuda...

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